Quienes Somos
La actividad inmobiliaria era ya el %uFFFDmbito de trabajo de don Marcos Pedro Pereira, cuando una firma agropecuaria le ofreci%uFFFD en 1906 venir a Quilmes, como para desempe%uFFFDarse en el sector bienes ra%uFFFDces de la empresa.



Sus primeros pasos en la ciudad los dio don Marcos en el negocio inmobiliario en la firma que se dedicaba a los remates de hacienda y la exportaci%uFFFDn de cueros, en aquel Quilmes agr%uFFFDcolo-ganadero donde se arriaba ganado hacia la estaci%uFFFDn ferroviaria.



Venido de Portugal, el primer Pereyra que lleg%uFFFD a Quilmes, padre de don Marcos, se estableci%uFFFD en el interior de la provincia. Fue ah%uFFFD donde, por problemas personales, cambi%uFFFD una letra de su apellido, y desde entonces pas%uFFFD a llamarse Pereira.



Emprendedor y decidido, el hombre que dejaba su impronta entre quienes lo conoc%uFFFDan, por su elegancia y el bast%uFFFDn que siempre lo acompa%uFFFDaba, se independiz%uFFFD poco tiempo despu%uFFFDs, y fue en el mes de noviembre de 1908 cuando abri%uFFFD la, por entonces, Inmobiliaria Pereira.



EL HOMBRE Y LA CIUDAD



En las casi cuatro d%uFFFDcadas de vida en la ciudad, hasta su muerte en 1943, don Marco Pedro Pereira se integr%uFFFD al entramado de la sociedad quilme%uFFFDa como uno m%uFFFDs de sus hijos.



Su paso por instituciones entra%uFFFDables de la ciudad, qued%uFFFD grabado a fuego en los Bomberos Voluntarios, entidad de la que fue presidente honorario y en su homenaje se impuso su nombre a una autobomba, o el Hospital Isidoro Iriarte, donde encabez%uFFFD la asociaci%uFFFDn cooperadora cosechando una medalla al m%uFFFDrito por su labor.



Junto a su hijo An%uFFFDbal, don Marcos fund%uFFFD el Rotary Club quilme%uFFFDo, e integr%uFFFD, adem%uFFFDs, numerosas comisiones pro-construcci%uFFFDn de varios de los lugares que hoy forman parte del paisaje quilme%uFFFDo.



SUS CONTINUADORES



An%uFFFDbal fue el encargado de seguir con la firma inmobiliaria desde la muerte de su padre, en 1943, hasta que se alej%uFFFD del negocio, en 1974, cediendo su lugar a Mabel, una de sus hijas.



Ella, junto a su esposo Ra%uFFFDl Eduardo Battistoni, administran la Inmobiliaria M.P. Pereira e Hijo, ubicada en Alem y Brown, en el centro de la ciudad, y que desde 1922 funciona en el mismo edificio.